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EMDR: cómo esta terapia transforma el trauma y cuándo está realmente indicado usarla

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Raquel Molero

CEO y fundadora de Nalu Psicología. Psicóloga sanitaria especialista en trauma, personalidad y TCA

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El trauma no siempre se presenta como una gran herida. A veces aparece en forma de ansiedad que no sabes de dónde viene, dificultades para confiar, reacciones desproporcionadas o una sensación interna de estar siempre “en alerta”. Muchas mujeres entre los 25 y los 45 años viven con estos síntomas sin saber que pueden tener su origen en experiencias que el cerebro no logró procesar del todo.

En los últimos años, la terapia EMDR se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para trabajar con ese tipo de memorias. Según Laorga, Cillo y González (2025), es “una de las intervenciones psicológicas más viables y eficaces para el tratamiento del Trastorno de Estrés Postraumático” . Y, aunque empezó siendo una técnica para el TEPT, hoy sabemos que puede ayudar en una amplia variedad de dificultades emocionales vinculadas a experiencias adversas.

Pero antes de profundizar, algo importante: no siempre EMDR es el tratamiento indicado. El hecho de que sea una técnica potente y conocida no significa que sea la mejor opción para todas las personas ni para todos los tipos de trauma. Es el equipo clínico quien debe valorar si es adecuado, cuándo aplicarlo y con qué ritmo. En Nalu Psicología lo utilizamos con criterio, integrándolo dentro de una psicoterapia más amplia y siempre ajustada a las necesidades de cada paciente.


Qué es EMDR y por qué funciona tan bien en trauma

EMDR significa Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. Su objetivo es ayudar al cerebro a procesar recuerdos que quedaron “bloqueados” y que siguen generando malestar, miedo, vergüenza o reacciones que no encajan con la situación presente.

El Modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI) explica que, en condiciones normales, el cerebro tiene una capacidad natural para integrar experiencias difíciles. Pero cuando el impacto es demasiado intenso —violencia, abuso, pérdidas, rupturas, negligencia emocional, accidentes, humillaciones, rechazo continuado— ese procesamiento se interrumpe. Las memorias quedan “almacenadas de forma disfuncional”, como señalan Laorga, Cillo y González (2025) , manteniendo la misma carga emocional y sensorial del momento en que ocurrieron.

Lo que consigue EMDR es que puedas acceder a esas memorias sin desbordarte, reduciendo la carga emocional mientras añades nueva información, contexto y regulación. Esto permite que el recuerdo deje de activarse con la misma intensidad y deje de condicionar tu presente.


Qué ocurre en tu cerebro durante EMDR

Aunque la experiencia interna es difícil de describir, los estudios en neuroimagen sí muestran cambios muy claros. Durante y después del trabajo con EMDR:

  • disminuye la activación de la amígdala (el centro del miedo);
  • aumenta la actividad de áreas prefrontales encargadas de pensar, contextualizar y regular;
  • mejora la conexión en redes cerebrales implicadas en la memoria autobiográfica;
  • y se reorganizan circuitos relacionados con la amenaza, la regulación emocional y la integración del recuerdo.

En palabras de Laorga, Cillo y González (2025), EMDR facilita “una reorganización neural que promueve una transformación profunda del significado del recuerdo traumático” . Esto, traducido, significa que puedes recordar lo que pasó sin revivirlo.


¿En qué se diferencia EMDR de otras terapias para el trauma?

Una diferencia importante es que EMDR no exige explicar el trauma con detalle ni exponer durante largos periodos aquello que te hizo daño. Tampoco se basa en repetir frases racionales, ni en “convencerte” de nada.

Es una terapia más accesible para personas con:

  • alta evitación,
  • síntomas disociativos,
  • historia de retraumatización en tratamientos previos,
  • o dificultad para poner en palabras lo ocurrido.
  • Además, requiere menos sesiones que otros tratamientos de trauma, y tiene una menor tasa de abandono: las terapias basadas en exposición pueden alcanzar el 18–36% de abandono, mientras que EMDR tiene un rango del 8–14%, según reportan los autores del primer artículo .

¿Se puede hacer EMDR inmediatamente después del trauma? Aquí la evidencia importa

Muchas personas llegan preguntando: “¿Debería hacer EMDR ya mismo, acaba de pasar algo traumático?”
Y aquí es donde la ciencia nos pide prudencia.

La revisión sistemática de Ballesteros, Fiebach, Trucharte, Contreras y Valiente (2025) analizó 14 estudios realizados durante las primeras 12 semanas tras un evento traumático (violencia sexual, terrorismo, accidentes, agresiones laborales, desastres naturales, hospitalización médica) y encontró reducciones de síntomas de TEPT y distrés emocional tras intervenciones breves con EMDR .

Sin embargo:

  • la mayoría de estudios tienen muestras pequeñas;
  • hay poca aleatorización;
  • el seguimiento es corto;
  • y solo un estudio evaluó disociación, pese a su relevancia en trauma complejo.

Por eso la evidencia es prometedora, pero no suficiente para recomendar EMDR a todo el mundo inmediatamente después del trauma.
Las principales guías internacionales (NICE, OMS, APA) aún no hacen una recomendación fuerte para la fase muy aguda, aunque sí respaldan el uso de EMDR cuando el trauma ya está establecido.

En resumen: puede ser útil en algunos casos, pero debe valorarse cuidadosamente.


Entonces… ¿Cuándo es indicado usar EMDR?

Esta es la parte importante.
EMDR no es una técnica universal. No es para todo el mundo, ni para cualquier momento, ni para cualquier tipo de trauma.

En Nalu Psicología lo recomendamos cuando:

  • hay recuerdos traumáticos que siguen activando miedo, vergüenza o ansiedad;
  • existen síntomas como flashbacks, pesadillas, hipervigilancia o evitación;
  • el trauma tiene efectos en la autoestima, el cuerpo o las relaciones;
  • hay partes internas en conflicto (trabajo de trauma complejo);
  • la persona está preparada y tiene suficiente estabilidad para trabajar con el recuerdo.
  • Y evitamos o posponemos EMDR cuando:
  • la persona está en un momento de crisis sin recursos de regulación;
  • hay mucha disociación sin control;
  • no hay anclaje suficiente para sostener el trabajo;
  • el trauma es reciente y la reacción emocional es normal y no patológica.

La clave es hacer una buena valoración clínica, algo que recalco mucho en consultas: no es la paciente quien debe decidir si EMDR es la técnica adecuada, sino el terapeuta quien debe valorar si es seguro, oportuno y clínicamente indicado.


Para qué problemas suele ayudar EMDR 

  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT).
  • Trauma complejo y heridas de apego.
  • Ansiedad generalizada y ataques de pánico.
  • Depresión con historia traumática.
  • Trastornos de la conducta alimentaria con trauma asociado.
  • Dolor crónico y somatizaciones.
  • Duelo traumático.
  • Violencia sexual o de pareja.
  • Trauma médico (cesáreas traumáticas, hospitalizaciones, UCI).
  • Estrés laboral y burnout.
  • Rupturas o experiencias relacionales dolorosas.

Conclusión: una herramienta potente, pero no para todo ni para todos los momentos

EMDR es una terapia profunda, eficaz y respetuosa, capaz de transformar la forma en que el cuerpo y el cerebro recuerdan lo que pasó. Pero, como cualquier intervención potente, necesita una valoración profesional rigurosa y un contexto clínico adecuado.

Lo importante es esto:
no estás sola, no tienes que decidir tú qué terapia necesitas.
Nuestro trabajo en Nalu Psicología es ayudarte a entender qué te ocurre, qué necesita tu historia y cuál es el camino más seguro para sanar.

Si tienes dudas sobre si la psicoterapia con EMDR es adecuada para ti, contacta con nosotros

En Nalu Psicología podemos orientarte y acompañarte para recuperar una relación más libre contigo.
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