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¿Qué es en realidad el Mindfulness?

¿Qué pasaría si por un momento nos enfocásemos solo en escuchar el ir y venir de nuestra respiración? Si, como las olas del mar sólo visualizásemos cómo el pecho se mueve arriba y abajo, rítmicamente. Si observásemos cómo el cuerpo se detiene un segundo entre la expiración y la inspiración, para después volver a detenerse al terminar el ciclo. ¿qué pasaría en ese instante dónde solo existimos nosotros, dónde el mundo se para? Dónde los pensamientos, los juicios, las instrucciones, lo debería… solo son cómo nubes en el cielo lejano que vemos pasar sentados, frente a nuestro mar de respiración.

Todo consiste en estar presente en el aquí y ahora, con aceptación y sintiéndonos cómodos. Pero esto no es lo que hacemos la mayoría de las veces; nos resulta difícil prestar atención completa a lo que estamos haciendo porque la mente siempre nos requiere para que pensemos en otra cosa. Para que atendamos una preocupación, para que nos enfoquemos en lo que queremos, pero no tenemos, en lo que hemos perdido o en las cosas negativas que nos podrían ocurrir en un futuro. Eso hace que nos invadan emociones desagradables, como la inquietud, la ansiedad o el miedo, que nos atrapan más aún en el flujo de pensamientos.

Vivir el momento presente, aquí y ahora

Mindfulness es la palabra inglesa que se emplea para traducir “sati” un término del idioma pali que significa conciencia, atención y recuerdo (Siegel y cols, 2009); no es otra cosa que estar presente en el presente de forma intencionada; estando abiertos a comprender lo que ocurre con una actitud abierta y amable.

Se trata de saber lo que estás experimentando mientras lo estás experimentando, sin juzgar; ignorar lo que pasa en nuestro interior o dejarse absorber y arrastrar por el estrés o las preocupaciones.

Mindfulness nos invita a ser observadores de nuestros procesos internos, a vivir en el aquí y ahora; a escuchar el cuerpo de una forma intencionada y consciente. Conectar con la experiencia, con lo que pasa, en lugar de con lo que pensamos de lo que pasa, liberándonos del juicio y abriéndonos a la aceptación de la experiencia.

Cuando empezamos a posar la atención en nuestras sensaciones físicas y en nuestras emociones, la atención se ancla en el presente y no quedamos atrapados en el pensamiento.

La atención plena al momento presente es una habilidad que podemos entrenar. Con Mindfulness diseñaremos un programa individualizado para ti; para enseñarte a fluir. A dejar que los pensamientos no te enganchen.

Te invitaremos, desde la práctica de la meditación consciente a que practiques y compruebes tú mismo cuáles son los beneficios de la práctica.

Pero… ¿Por qué hay que meditar?

La meditación es una práctica contemplativa, que conlleva observación y aquietamiento del flujo de pensamiento

Al meditar desarrollamos la atención consciente y la presencia en el ahora, posicionándonos como observadores de nuestros propios procesos

Además, meditar promueve la relajación física, mejora la atención y la concentración y disminuye la ansiedad y la realización de conductas impulsivas.

Aumenta el número de veces que nos damos cuenta de qué está pasando en nuestro mundo interno, aumenta la atención y la concentración y desarrolla el pensamiento creativo y la memoria.

Mejora la respiración, la tensión arterial, el funcionamiento del metabolismo… El gran valor de la meditación es que nos proporciona las riendas de la mente para que podamos cabalgar en la dirección que deseemos.

Nos invita a PARAR, pues cuando vamos en Piloto Automático tendemos a reaccionar en lugar de responder o actuar. Así podemos actuar en función a nuestros propósitos tomando decisiones conscientes; sin permitir que los pensamientos secuestren nuestra atención para llevarla allí dónde ellos quieren.

“Entre un estímulo y una respuesta hay un espacio, en ese espacio reside nuestra capacidad para decidir cómo responder y en nuestra respuesta reside nuestro crecimiento, nuestra libertad”

Viktor E. Frankl en “El hombre en Busca de sentido”

La Metáfora del Autobús: Cómo mis pensamientos me mantienen atrapado

Imagina que tú eres el conductor de un autobús, ¿qué es lo primero que tendrías que conocer? Lo primero que tendríamos que saber es la ruta, a donde nos dirigimos y las paradas en las que debemos recoger nuevos pasajeros y dejar a aquellos que llevamos dentro del autobús.

Imagina que conduces ese autobús. En cada parada suben pasajeros nuevos. De repente una pasajera se acerca y te dice dónde tienes que ir. Ante la seguridad con la que ella te lo dice cambias tu rumbo. Los otros pasajeros se dan cuenta y también desean que sucumbas a sus deseos, con lo que todos se acercan a ti para pedirles que te dirijas más cerca de sus destinos. Tu haces todo lo que te piden, para que así bajen rápido del autobús y te dejen seguir tu camino. Pero en cada una de las paradas se suben pasajeros nuevos que siguen increpándote para que hagas exactamente lo que ellos te piden. Así que resignado, conduces exactamente en la dirección que ellos quieren; sin rumbo a ninguna parte. Haces solamente aquello que tus pasajeros te ordenan que hagas. Con el tiempo dejas de cuestionarte tan siquiera a dónde ibas al inicio. Te has vuelto esclavo de tus pasajeros, de sus deseos y demandas.

Intentando mantener el control de los pasajeros, en realidad has perdido el rumbo y la dirección del autobús. Es ahí cuándo te das cuenta de que ellos realmente no controlan el volante ni los pedales, que eres tu quién conduce; con lo cual eres quién decide dónde r y dónde parar.

Esta metáfora nos ayuda a poner en perspectiva cómo nos dejamos llevar por nuestros pensamientos y nuestras emociones, dejándonos llevar a dónde ellos nos proponen a veces sin cuestionarnos si la dirección en la que nos llevan es aquella a la que realmente queremos ir.

Mindfulness te ayudará a tomar el control de tu vida, a decidir hacia dónde quieres conducir, sin vivir atrapado por lo que los pasajeros de tu autobús decidan que tienes que hacer. A desarrollar una actitud no rumiativa y no fusionar el pensamiento con la acción como si fueran uno solo.

Y…¿Qué puedo hacer?

Los pensamientos automáticos muchas veces escapan de nuestro radar mental; y solo nos damos cuenta de ellos en situaciones en las que la mente está más calmada

Percibir los pensamientos negativos que incurren en nuestra mente ayudará a ver cómo la mayor parte de los problemas está en la mente y no ahí fuera.

Se trata de aprender a Observar al Pensador

Lo que hacemos es utilizar la respiración como anclaje, como forma de volver a presente; al aquí y ahora. Siempre que nos perdamos podemos volver a llevar el foco a lo más básico, a respirar.

¿Cómo? Método de 4 Pasos para el automanejo de los Pensamientos

1. Reetiquetar: Identificar conscientemente los pensamientos e impulsos. Conectar con el observador

2. Reatribuir: “No soy yo, es solo un pensamiento

3. Redireccionar: Dirigir la atención a otras actividades coherentes con mis valores y con lo mis objetivos que no sean compatibles con el ritual.

4. Reevaluar: Aceptar los pensamientos como inevitables e intrusivos y ver cómo nos sentimos a medio plazo cuando vamos en una dirección coherente con nuestros valores.
Si quieres saber más sobre esta técnica no dudes en llamarnos y te contaremos cómo Mindfulness puede ayudarte a cambiar tu forma de relacionarte con tu mundo externo e interno.

Raquel Molero
Psicóloga de Adultos. Especialista en Mindfulness.

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