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Qué es el apego 

¿Qué es el apego? ¿Alguna vez te has preguntado hasta qué punto ha tenido influencia en tu vida las experiencias de tu infancia? ¿Qué papel tuvieron o tienen las figuras de relevancia en tu vida? 

Una de las actividades más constantes del ser humano en proceso de desarrollo es el de esforzarse por estar en contacto con los demás. Somos seres totalmente sociales. De ahí, la importancia de entender qué es el apego.

Este movimiento o tendencia hacia el contacto es tan natural como la inclinación de una flor hacia el sol. Se trata de la primera manifestación observable de la necesidad de relación que es tan característico en todo ser humano a lo largo de toda su vida. 

El contacto con los demás, al final, es una experiencia fundamental y un espejo en el que vernos reflejados a través del otro. Nos esforzamos por conseguir este contacto desde que nacemos y, cuando se les proporciona de un modo seguro y adecuado, se establecen conexiones y estilos de apego en función de las figuras que hayan existido en esos primeros contactos. 

Este contacto interpersonal no solamente es gratificante, en los casos en los que hablamos de un contexto seguro y sano, pero, sea cual sea, la creación del apego y del vínculo es necesario. Sin relación, los bebés no pueden convertirse en personas. Y aquí, es cuando entra el concepto de apego y del self. El self humano, es el producto de una relación en la que se necesitan que cubran las necesidades vitales de cada ser humano al nacer.  

Es en esos momentos, en esta primera etapa vital de nuestra vida, cuando empiezan a crearse y a separar las partes de nuestro self y se genera lo que llamamos apego. Del que hablaremos a continuación.  

¿Qué tiene el contacto con los demás que es tan importante para el desarrollo humano? ¿Qué tiene la falta de ese contacto que traumatiza tanto? 

Cuando nacemos, estamos en uno de los contextos más importantes para nosotros en las primeras etapas vitales del ser humano. En estos primeros años de vida, dependemos única y exclusivamente de nuestras figuras adultas. Ya sean padres, abuelos, tutores o personas de las que necesitamos absolutamente todos aquellos recursos que tengan en sus manos para poder sobrevivir. Somos la especie más vulnerable que existe. Necesitamos referentes para poder adquirir una cierta autonomía en el mundo.  

Es en este contexto y en este entorno, dónde empezamos a desarrollar un vínculo de apego con las primeras figuras de relevancia. Nos encontramos con las primeras fuentes y espejos en los que podernos reflejar, aprender y relacionarnos.  

¿Qué es el apego?

El apego es un concepto ampliamente estudiado en la literatura científica, especialmente a partir de las teorías de John Bowlby sobre la construcción de nuestras primeras relaciones durante la infancia. 

“Como término hace referencia al modo particular en que las personas tienden a interactuar con aquellos con quienes establecen un vínculo relevante, incluyendo los sentimientos de intimidad y compromiso sobre los que se asientan los sutiles lazos de una relación humana.” 

Podemos llegar a definir al apego como una semilla en la que vamos a ir sembrando, cultivando y creando nuestras raíces y las bases de nuestras primeras y futuras relaciones.  

Por tanto, entendemos que el apego es una de las partes más importantes a la hora de construir y crear los fundamentos básicos de la seguridad. Las figuras de afecto que tenemos en nuestros primeros años de vida, serán el mapa en el que poder ir estableciendo qué es y qué no es un espacio u entorno seguro. Sobre todo, en las fases más iniciales de nuestra etapa vital, ya que es el momento en el que se construye nuestra maduración tanto social, cognitiva como emocional. De alguna manera, esa semilla empieza a engendrar quién somos y por qué somos como somos.  

¿Qué estilos de apego existen? 

A lo largo de este periodo de tiempo de estudios respecto al apego, se han ido catalogando distintos tipos. En este post, mostraremos los principales estilos de apego. 

Cada uno de estos estilos de apego, nos ayudan a comprender la manera en la que tendemos a vincularnos en nuestras relaciones y en el contexto en el que vivimos a lo largo de toda nuestra vida.  

Diferencias en el estilo de apego según las medidas de la historia de apego, los modelos mentales, y las experiencias amorosas 

Medida Seguro Evitativo Ansioso-‐ambivalente 
Historia de apego Relaciones cálidas con ambos padres y entre los padres Las madres se perciben como frías y con tendencia al rechazo Padres percibidos como injustos 
Modelos mentales Fáciles de conocer; pocas dudas sobre sí mismos los demás suelen tener buenas intenciones; el amor de pareja es duradero El amor de pareja raramente dura; el amor pierde intensidad Dudas sobre sí mismos; incomprensión por parte de los demás; es fácil enamorarse, pero el amor verdadero es difícil de encontrar; los demás no quieren comprometerse 
Experiencias amorosas Felicidad; amistad; confianza Miedo a la intimidad; dificultad para aceptar a la pareja Obsesión y celos; deseo de unión y reciprocidad; fuerte atracción sexual; extremos emocionales 

Fuente: Estudios de Hazan y Shaver (1987). Extraída del libro: Apego Adulto. J.Feeney y P.Noller. Ed. Desclée. 

Estilos de Apego según Ainsworth (1978), Main y Solomon (1986, adaptado) 

ESTILO DE APEGO DESCRIPCIÓN PATRONES DE APEGO CARACTERÍSTICAS DEL CUIDADO RECIBIDO EN LA INFANCIA 
Inseguro Evitativo Los niños con este estilo de apego se muestran imperturbables cuando la figura de apego no está físicamente presente. Esperan su regreso, y cuando esta regresa, no le prestan mucha atención, manteniéndola a distancia. Próximo pero sin aproximarse excesivamente, por miedo al rechazo o a la agresión. Se pierde la capacidad de intimidad. Conductas de rechazo, rigidez, hostilidad, aversión al contacto. 
Inseguro Ambivalente Los niños con este estilo de apego presentan una ansiedad muy fuerte cuando la figura de apego no está físicamente presente. Esperan su regreso llorando y protestando y, cuando esta regresa no se calman con facilidad A causa de respuestas incoherentes ante situaciones de angustia, se aferra al cuidador aún en ausencia de peligro. Hay “hiperactivación” de las respuestas de apego y se prescinde de la exploración y la autonomía a cambio de obtener seguridad. Insensibilidad, intrusividad, inconsistencia. 
Inseguro desorganizado Los niños con este estilo de apego se muestran asustados, confusos, apáticos, desorganizados, buscan y rechazan al cuidador, no saben manejar la angustia ante la separación cuando la figura de apego no está presente. Cuando ésta regresa el estado de desorganización perdura hasta derivar en hiperexcitación. Han tenido experiencias relacionales tempranas muy dolorosas y caóticas. No han podido organizarse para responder de una forma regular y característica en la relación con sus cuidadores. El trauma supera y trastorna por completo al sistema interno. Lleva a escisión, disociación, inversión de roles y tendencia excesiva al control. Cuidados traumáticos. El cuidador puede ser una fuente de amenaza (p.e: abuso) 

Irene Gutiérrez. Psicóloga & Sexóloga de Adultos. Especialista en Bienestar emocional y Autoestima. Especializada en Terapias de Tercera Generación basadas en Psicología Transpersonal, Mindfulness, Gestión emocional  y Sexología.

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